lunes, 12 de noviembre de 2012

EL VIAJE

                 (A mi madre)

A través de tus ojos puedo verte de niña.
Retrocedo tus pisadas y en tu rostro, ahora arrugado,
puedo sentir tus mejillas pálidas y frías.

A través de tus ojos contemplo el traqueteo de tus días.
Días marcados con tierra de esperanza y miedo.
Días en los que el campo y el trigo olían tus pies descalzos.

Atardeceres en la era. Semblantes cansados y viejos.
Jotas cantadas al aire y abuelas sentadas a la lumbre.
A través de tus ojos sostengo tus paisajes amarillos que, como pájaro que huye del incendio,
se empeña en elevar el vuelo a lugares perdidos y remotos.

Sabañones en tus manos y ventisqueros en el alma.
Escucho las voces de señores que escriben versos de amor con candiles y a escondidas.
Arrastro tus recuerdos a mi antojo para que no se duerman. Estrujo tus minutos de silencio esculpiendo palabras nunca dichas.

¿Qué queda de aquella niña con trenzas y rodillas sucias
que soñaba con paseos largos en brazos de bocas nuevas?
¡Cuéntame a qué huele la mies y las tardes de aquel invierno!

Mientras tus ojos me miren como sólo ellos saben,
continuaré mi viaje, compañera,
transformando mis escombros en candados abiertos
transportando los veranos de tu puerta a la mía en maletas desgastadas.

Mientras tus ojos me miren como sólo ellos saben,
regresaré a tu infancia de la que nunca saliste,
al lugar donde habitan mis musas
al país donde nacen mis recuerdos.



sábado, 27 de octubre de 2012

A QUIEN CORRESPONDA


Cuando repaso el tiempo transcurrido, después de aceptar que los fracasos enriquecen.
Cuando por fin he sido capaz de digerir la pesadez de tu indigestión.
Cuando comprendo que tus palabras no eran más que letras inconexas y vacías.
Cuando de nuevo vuelvo a trotar por la vida cual animal sin rejas que oprimen.
Cuando el deshielo se abre paso entre añoranza y anhelos.
Entonces...Sólo entonces....
Me detengo, respiro, observo y pienso en tu pobre corazón de esparto.
Alguien como tú, que cortaste mis alas.
Secaste mis pétalos y mis hojas para que no dieran su fruto.
Tú, que pasabas los minutos disfrazando tu ahogo en días soleados y noches de verano.
Mientras yo. Adormecida, quieta y asustada maquillaba el amor y el deseo con inexistentes trazos de cariño.

A pesar de todo, no tengo más que agradecerte que anduvieras por mi mismo camino.
Que tu billete de ida, coincidiera con el mío de vuelta.
Ahora no tengo más que darte que sonrisas y miradas envueltas en nostalgia de otro tiempo.
Porque hoy el espejo que muestra mi imagen, no es la misma que mostraba ayer. 
Porque las cosas que suceden hoy, decidirán lo que no ocurrirá mañana.
Y porque mi auténtico YO, sólo saben apreciarlo aquellos que, a pesar del desaliento, me cuidan en la ausencia para valorarme en la presencia.




sábado, 22 de septiembre de 2012

Sentidos

Enredos de vidas transparentes, fugaces y pausadas. 
Paisajes perpetuos que te invaden el cuerpo y se graban.
Soledades buscadas y otras encorvadas.
Retinas que te observan a escondidas  por mirillas estrechas y arrugadas.
Tempestades y agravios que abruman y te ciegan el alma.
Lenguas frías, viperinas, cálidas y sensuales.
Huellas ásperas, suaves, serenas y movidas.
Continuos bailes revolotean a tu alrededor  
y engalanan las amarillas aceras, 
para que sientas, para que observes,
para que crezcas, para que aprendas.

miércoles, 15 de agosto de 2012

BLA, BLA, BLA

Resulta paradójico, o cuanto menos gracioso, observar como algunas personas caminan por la vida abanderando conceptos que no conocen ni de lejos, y liderando la mediocridad creyéndose encima buenos samaritanos.

Hace tiempo que dejé la crítica gratuita y facilona alejada de mi vida. Detesto la gente que se dedica a hablar del prójimo, de sus actos, de sus equivocaciones o de sus aciertos, con la superioridad y con el derecho divino que se sacan de la manga: así porque les place.
Y resulta todavía más mezquino y dantesco - y no sé si es casualidad o si es que este tipo de personas nacen con el gen de "pocas luces" muy superior o con el mísero intelecto de un mosquito- comprobar que precisamente resultan ser personas poco indicadas para hablar.

Probablemente sea porque, al opinar sobre lo ajeno y sobre temas que desconocen, sienten como sus miserias, sus carencias y sus vacíos se hinchan de odio, mala-sangre y falsa conciencia. ¡Y se sienten mejor! Pobrecitos.
Cuando ven debilitadas sus defensas, cuando notan como su sistema destructivo (o insolidario) se desinfla, cuando el complejo de inferioridad y la envidia acecha por la espalda, beben un trago de soberbia y despotismo y hablan, hablan, hablan de todo y de nada, y a poder ser a gritos, para ahuyentar a gentes de buena fe que amenazan con palabras como educación, empatía y bondad.
¡Cuánto daño con premeditación y alevosía!
¡Cuánto meapila, correveidile y charlatán suelto!
¡Cuánto odio y cuánta miseria envuelve el corazón empobrecido de esta tribu sin talento!

Les reconforta saber, y a poder ser con todo lujo de detalles, donde han pasado las vacaciones la familia Tal y Tal, quien es el padre de la criatura de aquella pobre solterona o de por qué fulanita no se pone a dieta si cualquier día va a explotar.
Estoy segura de que sus vidas son tan terriblemente aburridas que necesitan vivir en otras, aunque sea sólo por un breve instante, para dar un poco de emoción al temido día a día.
Como diría Henry Fonda: "Todos encontrarían su propia vida mucho más interesante, si dejaran de compararla con la de los demás"

Qué importante es alejar a esta gente del círculo de uno.
¡Qué sagrada resulta, en estos días, la personalidad bien atada y el pensamiento crítico formado sin corsés, ni condiciones, ni opresión!
Es conveniente caminar al lado de quien no se deje llevar y plantar los pies firmemente en la tierra.

Lástima por los hijos. Y los hijos de los hijos. Y los hijos de los hijos de los hijos que cada día, alrededor de la mesa, tengan que escuchar juicios de valor baratos, improperios sin sentido y soportar a referentes adultos sacados de una tómbola.

lunes, 2 de julio de 2012

A mi diosa helena

De qué sirve el ver llorar al ojo ajeno
a sabiendas que es traidor y miserable
yo pa'mí que más de uno tiene alma
de alquitrán, de dictador y de culpable.

Belleza que los años te regalan
te disfrazas de risa, de luna o de sol
no admito que no bailes perfumada
con romeo, ángel azul, en el salón.

Al lado de una buena compañía
se disipan los duelos y desvelos,
con almendras como ojos por el día
y en la noche chaquetón de caramelo.

Si te quitan este dedo duele,
si te quitan este otro quema
vale más el que quiere que el que puede,
ojalá no te acudan los problemas.

Si me gritas una noche acudiré
tú prefieres la guitarra en la verbena
yo te canto y después te nombraré,
la flor de la canela, mi diosa Helena.

   (Coplilla que le escribí a mi hermana el día de su cumpleaños.)

sábado, 16 de junio de 2012

TU PORQUÉ

Cuando la moral se empeñe en mostrarte las miserias
cuando Pepito Grillo se acerque sonriendo y te recuerde aquello que evitas,
cuando las malas noticias asomen el morro y te dejen helado el corazón,
cuando en momentos de llanto y desilusión la desesperanza aflore,
cuando te de miedo avanzar por si vuelves a equivocarte,
cuanto todo a tu alrededor te defraude, te moleste, te pellizque, te marchite...
hazle un corte de mangas al hastío (*)
restrégate en la hierba y en el trigo
súbete a esa nube en forma de nariz
y observa las inmensas maravillas que tienes a tus pies.

El verdadero sentido de las cosas hay que buscarlas en nuestro interior.
Uno llega a disfrutar de la vida, de los pequeños placeres
cuando se da cuenta de que en realidad nada es demasiado importante,
excepto la vida de uno mismo.
Y, es curioso que la vida cuanto más vacía, más pesa.
Como decía el gran Nietzsche, "Aquel que tiene un porqué para vivir,
puede enfrentarse a todos los cómos."
ENCUENTRA TU PORQUÉ.



(*): Frase del maestro Sabina.

lunes, 28 de mayo de 2012

FANTASMAS

" Y qué importa si nos faltan huellas que seguir.
Y qué importa si nos sobra gente.
Tal vez los sueños sean más creíbles y sinceros
que los besos de anoche en callejones oscuros.
Déjame observar con tu mirada
déjame andar con tus pies
que no encuentro el sentido a este vagar
entre copas de desilusión.
Déjame compartir mi mundo contigo
a ver si así puedo dejar
de hacer el idiota
en desencuentros fantasmales."

jueves, 3 de mayo de 2012

Si digo Dire Straits...

Si digo Dire Straits digo Griegos, niñez y sueños.
No recuerdo exactamente, ni tampoco con constancia la primera vez que los escuché, pero tengo un recuerdo imborrable: probablemente sería el año 91 o así y yo tendría 9 ó 10 años. Sé el año, porque en los famosos "play-backs" de las fiestas del verano anterior, mi hermano salió al escenario con el tema "money for nothing" guitarra en mano (que por cierto era mas grande que él y casi ni se le veía) y con la ilusión que generaban los play-backs, nos aprendíamos todas las canciones que salían ese año, además de estar en los ensayos todas las tardes de verano. Así que seguramente ese sería mi primer descubrimiento de la banda.

Desde entonces, en mi niñez y adolescencia, siempre que he escuchado una canción de Dire Straist ha sido en Griegos o simplemente, me ha transportado mentalmente allí.
A lo que iba: era verano y subíamos al pueblo mis padres, mis hermanos y yo con nuestro adorado y fiel "butanito" (uséase Seat 131 naranja). Iríamos a pasar dos meses, y mis padres seguramente volverían a los pocos días a Teruel por motivos de trabajo, cómo siempre!





 Recuerdo perfectamente el momento de subir por las balsas, llegando a la Dehesa (entonces íbamos siempre por el Villar), y bajar la ventanilla, sentir el aire fresco de las montañas, el olor a los pinares, y a la gente, y a los amigos, y a las casas, y a la música; y cantar Dire Straits a grito pelao!! Y estar muy nerviosa por todo lo bueno que iba a acontecerse en las próximas semanas.
Recuerdo que pedía en mi interior que me diera tiempo a escuchar entera  la canción antes de bajar del coche. No sé bien el tema exacto, pero sí sé que sería cualquiera del album "On every street" las cuales nos sabíamos de memoria y que ese año le habían traído el cassette a mi hermano los reyes. Así que con la letra en mano cantábamos amenizando el viaje, y de paso, dábamos un concierto improvisado a nuestros padres, que por el retrovisor miraban de reojo y se partían de risa.


Pero, quizá la canción que voy a poner a continuación sea la que más me recuerde a aquellos días de eterna felicidad. Días en los que todo era nuevo, en los que se mezclaba la ilusión, con los sueños, con los primeros amores y con el sentimiento inquebrantable de la amistad verdadera.

Después la banda, siempre nos acompañaría en nuestros viajes a Alcañiz o Zaragoza, hasta hoy que todavía me acompañan cuando un pedacito de la niña que fui, se adentra en los pinares de mi pueblo.



lunes, 30 de abril de 2012

DECIDME COMO ES UN ÁRBOL

La historia de Fernando Macarro Castillo parece de ficción pero no lo es. Empecé a indagar en la vida de este hombre cuando, un día, escuché una entrevista en la cadena ser a Pedro Almodóvar. En ella contaba que tenía en mente un proyecto sobre una película-documental de Marcos Ana (seudónimo que utiliza formado con los nombres de sus padres)
Me quedé con la mosca en la oreja, como se suele decir, y empecé a buscar información sobre este hombre. Al conocer su historia me quedé helada y realmente fascinada e impresionada por su valor, por su capacidad de superación,  por su generosidad, por su estoicismo y por su ejemplo.
Tanto es así que me compré sus memorias publicadas en el año 2007 tituladas "Decidme cómo es un árbol".
¡Merece muchísimo la pena y recomiendo su lectura!

Para conocer su historia os dejo con sus palabras que resultan mejor utilizadas que las mías:

"Tengo la friolera de 87 años, aunque, como digo siempre, esos son años de edad. De vida tengo 64, que son los que quedan al restar los 23 que pasé en la cárcel. Entré con 19 años en mayo del 39 y salí en el año 1962 con 42. Soy la persona que más tiempo seguido ha pasado en las cárceles franquistas.
Yo procedo de una familia muy humilde. Mis padres eran campesinos sin tierra y analfabetos. Cuando tenía seis años, nos trasladamos a Madrid y nos afincamos en Alcalá de Henares. Allí viví mi adolescencia y mi juventud hasta que comenzó la guerra. No pude ir al colegio, ya que mi familia no tenía recursos y enseguida me tuve que poner a trabajar. O sea, que yo estudié prácticamente las cuatro reglas, como se decía entonces. Mis padres no pertenecían a ningún partido político. Eran profundamente católicos. Eran tan sumisos que cuando pasaba el amo hacían la señal de la cruz, como si se tratara de un representante de Dios en la tierra. Por ese motivo yo en mi infancia era católico y, en mi adolescencia, más de una vez me sangraron las rodillas de hacer penitencia en las iglesias. Un día, sería el año 35, con quince años, asistí con un grupo de jóvenes católicos a un mitin de juventudes socialistas para repartir nuestra propaganda. Me quedé escuchando lo que decía el orador y me dí cuenta que aquel hombre estaba hablando de mí, de mi casa y de mis problemas. Me empecé a interesar por lo que decía aquella gente. Pasé por un proceso de transición muy difícil. En esta época, a lo mejor durante el día estaba vendiendo los periódicos de las juventudes socialistas pero después no me acostaba sin rezar mis oraciones. Acabé afiliándome y durante la guerra, me pasé al Partido Comunista. Todavía continúo defendiendo las mismas ideas.
Al empezar la guerra, la JSU formamos un batallón al que llamamos batallón Libertad. A los pocos meses el ejército se regularizó y a los menores, como yo, nos enviaron a casa. Fui secretario general en Alcalá hasta el año 38. Ese año, los jóvenes tuvimos la idea de movilizar a los menores de edad. Organizamos dos divisiones de lo que se llamó Voluntarios de la Juventud. De vez en cuando aparecía el padre de algún chico y se lo llevaba a caponazos. Era increíble, ¡chicos de 15 y 16 años movilizados!
Cuando cumplí los 18 me incorporé al ejército. Fui instructor de la juventud en el Ejército del centro hasta el final de la guerra. Se corrió la voz de que quienes tuviéramos responsabilidades políticas debíamos concentrarnos en el puerto de Alicante, porque nos iban a sacar de España. Nos concentramos a miles, pero nuestros barcos nunca llegaron. Los que llegaron fueron los de Franco. Nos atraparon a todos. Me llevaron al campo de prisioneros de los Almendros y después al de Albatera, de donde me escapé. Conseguí llegar a Madrid y me escondí en casa de un amigo. A los pocos días un confidente amigo me entregó a la policía.
Me llevaron a la cárcel de Porlier, un antiguo colegio. Yo estaba condenado a muerte. Desde el principio empezamos a montar una organización clandestina en la prisión. Una organización muy opaca y muy cerrada. Cada miembro sólo conocía a dos compañeros, el que te pasaba las cosas y al que tú se las pasabas. En el año 43 creamos un periódico que llamamos Juventud destinado a mantener el ánimo de los presos y a mantenerlos informados. Un día sorprendieron a un chico leyéndolo. El chico confesó y yo entonces decidí entregarme para evitar que cayera más gente. Estuve casi un mes en la Dirección General de Seguridad, donde me torturaron cruelmente. La tortura es una pelea extremadamente difícil. Llega un momento en que temes por tu razón. El problema es que mientras tú estás bien, aunque te machaquen, si tienes moral, lo soportas. Lo malo es que pasa el tiempo y empiezas a temer y piensas ¿hasta dónde voy a controlar mi cabeza?. Después de estas torturas, me condenaron por segunda vez a muerte. Cuando las penas de muerte se conmutaron por treinta años, a mí me cayeron sesenta.

En la prisión, en un primer momento, lo único importante era sobrevivir, hasta el punto de que en Porlier, al poco tiempo de entrar, no quedaba ni un hierbajo en el suelo. Las hierbas del patio las cogíamos, las metíamos en agua y nos las comíamos. Muchas mañanas te encontrabas con que, no sólo faltaban compañeros que habían fusilado, sino que también muchos aparecían muertos a tu lado, de hambre o de frío. La situación cambió coincidiendo con el fin de la Guerra Mundial. Nuestra familias se habían rehecho y nos podían ayudar. Europa pudo volver sus ojos a España y se empezaron a organizar comités de amnistía, socorro popular...Y comenzó a llegar algo de esta solidaridad que nos ayudó a sobrevivir.
En esa época empezamos a estar más tranquilos y más alimentados y gracias a eso empezamos a organizarnos mejor. Teníamos cientos de libros escondidos. Era muy fácil introducirlos en la cárcel. Lo difícil era mantenerlos ocultos. Lo que hacíamos era coger de entre los libros de la biblioteca de la cárcel casi todos religiosos, el libro más parecido al que queríamos camuflar. Desencuadernábamos los dos libros, cogíamos las tapas del libro legal con las cien primeras páginas, que era donde aparecía el sello de la cárcel y las firmas de director y del capellán e íbamos intercalando cien páginas de nuestro libro y cien del otro y así sucesivamente.

La cárcel fue mi universidad. Coincidí con Buero Vallejo y con Miguel Hernández entre otros.
Empecé a escribir en la década de los cincuenta. Todo empezó porque me sacaron de la galería y me llevaron castigado a celdas. Allí estaba aislado. Los funcionarios te sacaban el petate por la mañana y no te lo devolvían hasta la noche para que fuera imposible tumbarse durante el día. Entonces los compañeros, que eran quienes barrían y hacían la limpieza, se encargaban de introducir comida o lo que fuera en el petate antes de devolvértelo. Una de las veces me metieron una hojas arrancadas de libros de Alberti y Neruda. Releí aquellas hojas más de mil veces y eso me creó un clima un poco particular que hizo que empezara a escribir con un pequeño lapicero que me habían pasado. Cuando salí de celdas me animaron a continuar diciéndome que lo que había escrito estaba muy bien. Lo sacamos al exterior como el naúfrago que lanza un mensaje al mar en una botella sin saber si va a llegar a algún sitio. Tiempo después llegó un paquete de México, en el que nos mandaban revistas y otras cosas que nuestras familias nos pasaban clandestinamente. Entre todas esas cosas, venía un librito mío, con ocho o diez poemas. Aquello me hizo pensar que esta era una forma más de ayudar a que la gente comprendiera nuestra situación. Entonces empecé a adoptar un nombre para firmar mis cosas. Pensando en mis padres me puse Marcos Ana. A mi padre lo había matado en la guerra y mi madre murió, la pobre, cuando me condenaron a muerte por segunda vez. Anduvo deambulando por la puerta del penal de Burgos intentando verme. No lo consiguió. La encontraron muerta en una zanja.
Poco a poco empecé a contactar con los poetas del exilio. María Teresa León y Rafael Alberti, se valieron de que Paco Rabal pasaba por Buenos Aires y le dieron una pequeña nota que me pasaron dentro de un tubo de pasta de dientes que decía: "cuéntanos algo de tu vida". Entonces les compuse un pequeño poema:

- Mi vida os la puedo contar en dos palabras: un patio.
Y un trocito de cielo donde a veces pasa una nube perdida y algún pájaro huyendo de sus alas.-

A partir de aquello que titulé Mi corazón es patio, empecé a ser conocido fuera de las cárceles. En el extranjero la campaña en mi defensa fue muy fuerte. Entonces el Gobierno promulgó un decreto según el cual las personas que llevaran más de veinte años ininterrumpidos en prisión serían excarceladas. Fue una cosa insólita, ya que fui el único al que le afectó.  Normalmente, nadie estaba en prisión más de veinte años o, como mínimo, se entraba y se salía cumpliendo la condena en dos o tres veces. Pero yo estaba condenado a sesenta años y fui el único que salí de la cárcel gracias a ese decreto.
Cuando conseguí la libertad a finales de 1961, salí en los periódicos de todo el mundo. Fraga reaccionó con un folleto que se titulaba: Marcos Ana, asesino, en el que me atribuían todo lo que había pasado en Alcalá de Henares durante la guerra. Si eso hubiera sido cierto, me hubieran fusilado años atrás. De todas maneras, sólo puedo agradecérselo, porque eso me dio todavía más publicidad.

Sabía que el aparato clandestino francés iba a venir a buscarme. Estuve unos días en Madrid hasta que vino a buscarme un matrimonio francés. Y así con pasaporte falso pasamos la aduana. Cuando llegué, lo primero que hice fue organizar el Centro de Información y Solidaridad con España presidido por Picasso.
He viajado por casi todo el mundo dando conferencias y casi siempre me acompañaba un intérprete  ex brigadista, profesor de español  que tenía lesiones de guerra y estaba cojo. Tendría 45 años o así, pero estaba muy envejecido. Yo siempre he parecido más joven, cuando salí de la cárcel aparentaba veintitantos. Un día fuímos a una conferencia a Inglaterra. Yo siempre he sido muy nervioso y entré deprisa subiendo las escaleras a gran velocidad. Me extrañó que nadie se moviera cuando aparecí en el escenario. A los segundos después entró el intérprete con su bastón y todo el mundo se puso en pie aplaudiendo. Para un inglés era inconcebible que yo, que parecía un jugador de rugby, hubiera estado 23 años en prisión, torturado y condenado a muerte, tenía que ser el otro que iba con su bastoncito.

Estas conferencias nos permitieron dar a conocer nuestra lucha. Solían preguntarme qué había sido lo más difícil. Después de tantos años de prisión, lo más difícil fue la libertad. Yo en la cárcel sabia vivir. Era como un pedazo de aquellas piedras. Lo difícil fue salir a los 42 años después de 23 encarcelado. Fue como si me hubieran abandonado en un planeta extraño. Al principio vomitaba los alimentos,no podía subir a los vehículos, los ojos se me enrojecieron puesto que el nervio óptico en la prisión se va retrayendo. Como se tienen paredes y muros delante se acostumbra a enfocar siempre de cerca y se van perdiendo facultades.
Cuando salía al campo me mareaba, como si me hubieran puesto unas gafas que no eran las mías. Fue un tiempo difícil, porque no conocía ni entendía muchas cosas del mundo al que había salido. Tenía conciencia de ser adulto, pero al mismo tiempo, tenía la candidez y la inexperiencia de un adolescente. Por ejemplo, nunca había estado con una mujer (....)"

Marcos Ana estuvo en 4 prisiones distintas: en Porlier, Ocaña, Alcalá de Henares y Burgos. Durante los años de encierro escribió multitud de poemas que logró sacar al exterior así como libros. Además se carteó con personas de la cultura como Pablo Neruda o Rafael Albertí y personalidades de la política, camaradas y representantes de asociaciones-organizaciones solidarias y por la libertad y dignidad en todo el mundo.

Después de ser liberado viajo dando conferencias y contando su historia: siempre recibido con multitud de honores. Además ha sido reconocido en todo el mundo y también en nuestro país, tanto es así que se le concedió el Premio a los Derechos Humanos 2011 y la Medalla de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2010, entre otros.
" Decidme como es un árbol.
  Decidme el canto del río
  cuando se cubre de pájaros.
  Habladme del mar, habladme
  del olor ancho del campo,
  de las estrellas, del aire."
               (del poema LA VIDA, prisión de Burgos 1960)






miércoles, 25 de abril de 2012

"No está en la esencia de la naturaleza humana vivir sólo de recuerdos, así como las plantas y cualquier ser necesitan la fuerza nutricia de la tierra y la luz del cielo filtrada una y otra vez, para que sus colores no palidezcan y sus cálices no se deshojen marchitos, también los sueños, que parecen no ser de este mundo, necesitan alimentarse de sensaciones, el sostén de la ternura y de lo palpable;  de otro modo su sangre y su intensidad pierden brillo."

                                 VIAJE AL PASADO de Stefan Zweig

jueves, 19 de abril de 2012

" Al brillar un relámpago nacemos,
y aún dura su fulgor cuando morimos,
¡tan corto es el vivir!

La gloria y el amor tras que corrermos
sombras de un sueño son que perseguimos,
despertar es morir."
                                                           G.A Bécquer

martes, 17 de abril de 2012

QUE NO SE TE OLVIDE

Cuesta mucho y te deshace por dentro el sentarse a esperar lo que se espera.
¿De qué sirve imaginarse minutos que aún no han llegado? ¿de qué sirve fantasear y sentir anhelos y emociones que aún no se han sentido?
Duele cuando sueñas y el espejo te devuelve a la realidad sin previo aviso y sin compasión.
¿Por qué nos empeñamos en que algo va a suceder por el simple hecho de que queremos que suceda?
Pensamos que los dioses que mueven nuestro destinos desde arriba serán bondadosos y nos colorarán en el lugar que deseamos sólo porque lo soñamos...¡Qué ilusos!
Se nos olvida prestar atención al aquí y ahora; se nos olvida observar mientras se espera.
Es necesario tener ilusiones, sueños y esperanzas para hacer la vida un pelín más agradable de lo que a veces es, pero no nos obsesionemos con el porvenir.
Disfrutemos de cada sonrisa, de cada caricia, de cada paisaje, de cada silencio, de cada beso, de cada palabra y de cada cerveza compartida.
Sólo así podremos afirmar en un futuro, que nuestros recuerdos han sido nuestra mayor riqueza.


sábado, 14 de abril de 2012

CITAS PARA PENSAR

"Cada vez que se encuentre usted en el lado de la mayoría,
es tiempo de hacer una pausa y reflexionar" (Mark Twain)

"Procuremos más ser padres de nuestro porvenir,
que hijos de nuestro pasado" (Unamuno)

"Las personas cambian y generalmente
se olvidan de comunicar dicho cambio a los demás" (Llilian Helleman)

"Nunca olvido una cara
pero con usted voy a hacer una excepción" (Groucho Marx)

"Todos los hombres que no tienen nada que decir
hablan a gritos" (Jardiel Poncela)

"Los árboles más viejos
dan los frutos más dulces" (Proverbio Alemán)

"Equilibrarse en la dificultad
es el fin de toda pirueta" (Anónimo)

"No vale la pena llegar a la meta
si uno no goza del viaje" (Roger Martínez González)

"Las tentaciones, a diferencia de las oportunidades,
siempre llaman dos veces" (O.A. Battista)

viernes, 13 de abril de 2012

DONDE HABITE EL OLVIDO

He aquí un poema de Luis Cernuda que para aquellos que no lo sepan inspiró al maestro Sabina en su canción "donde habita el olvido". Cernuda ha aparecido en ocasiones en las canciones de Sabina como en "De purísima y oro" con aquello de "la crema de la intelectualidad". 

Donde habite el olvido,
en los vastos jardines sin aurora;
dónde yo sólo sea
memoria de una piedra sepultada
entre ortigas
sobre la cual el viento escapa 
a sus insomnios.

Donde mi nombre deje
al cuerpo que designa en brazos
de los siglos,
donde el deseo no exista.

En esa gran región donde el amor,
ángel terrible, no esconda como
acero en mi pecho su ala
sonriendo lleno de gracia aérea mientras crece el tormento.

Allá donde termine ese afán
que exige un dueño
a imagen suya (...)

jueves, 12 de abril de 2012

ESOS DIOSES BURLONES

Tengo la costumbre, desde hace años, de guardar notas, frases, párrafos, páginas enteras de la mayoría de los libros que leo. Casi nunca anda muy lejos cuando estoy leyendo, un papel en blanco y un bolígrafo para anotar algo; aunque sea una frase, dos, algo que me llame la atención, que releo varias veces. Palabras que me hacen reflexionar y pensar después de haberlas digerido y  pasado por mi colador mental.

He aquí una de tantas y tantas páginas:

" Es tan fácil arrepentirnos de la decisión que tomamos en un momento, del error que cometimos en aquel instante crucial que marcó para siempre nuestra vida. No es que lo hiciéramos sin reflexionar, no. Pensamos mucho. Pusimos en marcha todas nuestras neuronas. Nos tumbamos en la cama durante días, atentos al menor sonido en nuestra cabeza, a la vibración de nuestra sangre, al más leve síntoma de temor o de entusiasmo. Lo decidimos meditadamente, imaginando la secuencia de hechos que ocurrirían después de nuestra elección, pasos firmes y claros que nos conducirían a un lugar luminoso y estable: acepto casarme con este hombre porque le quiero y le querré siempre, estudiaré esta carrera porque podré ganar dinero, rechazo este trabajo porque debo mudarme de ciudad y no quiero perder este aire ni la perpetua visión de los mismos edificios y los mismos árboles creciendo tímidos sobre los alcorques de la calle, ni la compañía cálida de los amigos cada noche en el bar.

Pensamos, medimos las consecuencias, imaginamos. O no. O tomamos la decisión guiados por un impulso, un arrebato repentino que nos pone el cuerpo en tensión, la sacudida inesperada de los nervios, un pálpito brutal en el pecho, una opresión en la boca del estómago. Una luz que se nos enciende refulgente en el cerebro y nos ilumina todo. No importa. Lo más probable es que nos equivoquemos. La vida seguirá su curso al margen de nuestros planes, como si un grupo de dioses burlones entretuvieran su absurda eternidad en las alturas soplando sobre nosotros, enredando las cosas, complicando las situaciones, retorciendo los sentimientos (...)

La vida tomará su propio impulso, girará sobre sí misma, dará volteretas, irá arriba o abajo repentinamente, enloquecida, brutal, y nos empujará a su capricho, hacía el paraíso o el abismo, al margen de nuestro esfuerzo y nuestros méritos.

Es mentira todo lo que cuentan: nuestros actos no tienen consecuencia. Sólo son un derroche de energía, una salpicadura de patéticos intentos por aferrarnos a algo perdurable, la satisfacción, el bienestar, la comodidad...
Creamos familias, construimos casas, levantamos negocios, nos dejamos la piel en cada gesto y todo se desmorona en un instante, sin que podamos hacer nada por retenerlo.
O, por el contrario, vemos como surge a nuestro alrededor un espacio bendito sin que nosotros hayamos movido un dedo a su favor, partiendo de la nada y sostenido en nuestra nada interior, en nuestra desidia o nuestra maldad que resbalan sobre el mundo, como si a él no le importase en absoluto nuestra manera de acariciarlo o agredirlo (...)"

                        CONTRA EL VIENTO, Ángeles Caso.  PREMIO PLANETA 2009

NO ME INTERESA


No me interesan los neuras, el ruido,
los listillos, la halitosis
las chonis, el olvido,
la derecha, tu fimosis.

No me interesa el cacique, la mayoría,
los tacones, Jose Mota,
las huidas, la policía,
la violencia, mis derrotas.

No me interesan los gritos, los chivatos,
el fútbol, Sánchez Dragó,
las sotanas, los beatos,
Salvador Sostres, el regaetton.

No me interesa el ladrillo, los lunes,
mis iras, tus aflojas,
las mascletás, los impunes,
tus fobias, la congoja.

No me interesan los despojos, lo vulgar,
el abstemio, tu onanismo,
la estampita, aquel lugar,
tu espectáculo, el cinismo.


martes, 27 de marzo de 2012

Dos poemas maravillosos de Mario Benedetti: "La culpa es de uno" y "Hombre preso que mira a su hijo". Un verdadero disfrute y un goce para los sentidos. Cuanto más se escucha, más se siente. Me quedo con la cita: -que por cierto, hace años que la tenía anotada y no me había olvidado de ella- "uno no siempre puede hacer lo que quiere, pero siempre tiene el derecho de no hacer lo que no quiere."


" Quizá fue una hecatombe de esperanzas
un derrumbe de algún modo previsto
ah, pero mi tristeza sólo tuvo un sentido,

todas mis intuiciones se asomaron
para verme sufrir
y por cierto me vieron;

hasta aquí había hecho y rehecho
mis trayectos contigo,
hasta aquí había apostado
a inventar la verdad
pero vos encontraste la manera,
una manera tierna
y a la vez implacable
de desahuciar mi amor.

Con un sólo pronóstico lo quitaste
de los suburbios de tu vida posible
lo envolviste en nostalgias
lo cargaste por cuadras y cuadras 
y despacito,
sin que el aire nocturno lo advirtiera
ahí, no más lo dejaste
a solas con su suerte
que no es mucha.

Creo que tenes razón
la culpa es de uno cuando no enamora
y no de los pretextos
ni del tiempo;

hace mucho, muchísimo 
que yo no me enfrentaba
como anoche al espejo
y fue implacable como vos
mas no fue tierno.

Ahora estoy sólo, francamente sólo.

Siempre cuesta un poquito
empezar a sentirse desgraciado

antes de regresar
a mis lóbregos cuarteles de invierno
con los ojos bien secos
por si acaso,

miro como te vas adentrando
en la niebla
y empiezo a recordarte."




jueves, 1 de marzo de 2012

Aquí comparto una de mis canciones preferidas de Silvio (con el permiso de Ojalá)."De la ausencia y de tí" y que creo que no conocéis. Adjunto la letra. Bonita y sentida donde las haya.



"Ahora sólo me queda buscarme de amante la respiración
no mirar a los mapas, seguir en mí mismo,
no andar ciertas calles, olvidar que fue mío una vez cierto libro
o hacer la canción.
Y decirte que todo está igual
la ciudad, los amigos y el mar
esperando por ti, esperando por ti.

Sigo yendo a Teté semana por semana te acuerdas de allá,
hoy habló de fusiles despidiendo muertos
yo sé que ella me ama es por eso tal vez que te siento en su sala
aunque ahora no estás,
y se siente en la conversación
o será que tengo la impresión
de la ausencia y de ti, de la ausencia y de ti.

No quisiera un fracaso en el sabio delito que es recordar,
ni en el inevitable defecto que es
la nostalgia de cosas pequeñas y tontas
como en el tumulto, pisarte los pies.
Y reír, y reír, y reír
madrugadas sin ir a dormir
si, es distinto sin ti, muy distinto sin ti.

Las ideas son balas hoy y día y no puedo usar flores por ti
hoy quisiera ser viejo y muy sabio y poderte decir
lo que aquí no he podido decirte
hablar como un árbol
con mi sombra hacía ti.
Como un libro salvado del mar
como un muerto que aprende a besar
para ti, para ti
para ti, para ti.

"Qué extraña y difusa es la vida. He llegado a la conclusión de que nunca se acaba de disfrutar de ella. Cuando te ocurre algo bonito, deseado, beneficioso, a veces, no eres del todo consciente. No tienes suficiente capacidad de abstracción como para verte desde fuera en ese preciso instante, verte desde un cristal asomando el morro y pensando: ¡ Fíjate! ¡Qué momento tan ideal! Podría acabarse tu vida en ese lugar y circunstancia y dejar en ti un maravilloso sabor de boca.
La vida es irónica, surrealista y muy puñetera. Vas conociendo gente que marcarán o no tu existencia, que te enseñarán o no cosas buenas o no tan buenas. Pasarás situaciones que te desbordarán, otras que sabrás controlar, que superarán tus expectativas. Lograrás metas que, quizás no entraban en tus planes. Te sentirás vacío en multitud de ocasiones y sólo a pesar de estar rodeado de gente. Dudarás millones de veces de si estás en el lugar adecuado, de si has hecho lo correcto, de si mereces o no lo que tienes, de si deberías cambiar de trabajo, de ciudad, de amistades...
Todo se hace casi a modo de prueba, de ensayo para ver lo que sucede después, y cuando ya es demasiado tarde compruebas que, en multitud de ocasiones, no existen segundas oportunidades, no valen entrenamientos, ni descansos, ni doblajes: la vida es un ensayo general, con actores definitivos y con guiones finales. Ojalá pudiera hacer un boceto inicial de mi vida y planear mi suerte, echarle un pulso al azar. Rebobinar horas, meses, años para volver a empezar. Si hubiera sabido muchas veces el desenlace de muchas de mis secuencias vividas, no las habría inventado.
Por eso, debemos y podemos ser capaces de superar cualquier adversidad que la vida nos presenta, por que, ya de por sí, la vida es extraña, surrealista y puñetera.
Aprendamos de cada error y sopesemos cada paso que damos no sea que venga una oleada de viento y se nos caiga encima el decorado."     Mai.

lunes, 20 de febrero de 2012


Dejo también el discurso que pronunció al recoger el Premio Príncipe de Asturias de las Letras 2011, en el que se percibe a un Cohen muy sincero y emocionado. Disfrutadlo.


Hoy me he levantado con ganas del maravilloso Leonard Cohen. Está canción está dedicada a Suzanne Verdal esposa de un amigo muy íntimo de Cohen.  Fue mi primer contacto con el poeta y mágico lo que sentí, por ello he seguido indagando en la discografía y en la vida de este cantautor y poeta canadiense. Sin lugar a dudas, ninguno de sus versos o recitales, puede dejar indiferente a nadie: alguien que merece mucho la pena "conocer" y sobre todo, APRENDER de lo que expresa. Muy sabio.

lunes, 30 de enero de 2012

Aquí os dejo un poema del gran Pablo Neruda recitado por el maestro Sabina. Nos habla de la mala relación del poeta chileno con los críticos literarios y periodísticos de la época. Espero que os guste.


Yo escribí cinco versos:
uno verde,
otro era un pan redondo,
el tercero una casa levantándose,
el cuarto era un anillo,
el quinto verso era
corto como un relámpago
y al escribirlo
me dejó en la razón su quemadura.

Y bien, los hombres,
las mujeres,
vinieron y tomaron
la sencilla materia,
brizna, viento, fulgor, barro, madera
y con tan poca cosa
construyeron paredes, pisos, sueños.
En una línea de mi poesía
secaron ropa al viento.
Comieron
mis palabras,
las guardaron
junto a la cabecera,
vivieron con un verso,
con la luz que salió de mi costado.
Entonces
llegó un crítico mudo
y otro lleno de lenguas,
y otros, otros llegaron
ciegos o llenos de ojos,
elegantes algunos
como claveles con zapatos rojos,
otros estrictamente
vestidos de cadáveres,
algunos partidarios
del rey y su elevada monarquía,
otros se habían
enredado en la frente
de Marx y pataleaban en su barba,
otros eran ingleses,
y entre todos
se lanzaron
con dientes y cuchillos,
con diccionarios y otras armas negras,
con citas respetables,
se lanzaron
a disputar mi pobre poesía
a las sencillas gentes
que la amaban:
y la hicieron embudos,
la enrollaron,
la sujetaron con cien alfileres,
la cubrieron con polvo de esqueleto,
la llenaron de tinta,
la escupieron con suave
benignidad de gatos,
la destinaron a envolver relojes,
la protegieron y la condenaron,
le arrimaron petróleo,
le dedicaron húmedos tratados,
la cocieron con leche,
le agregaron pequeñas piedrecitas,
fueron borrándole vocales,
fueron matándole
sílabas y suspiros,
la arrugaron e hicieron
un pequeño paquete
que destinaron cuidadosamente
a sus desvanes, a sus cementerios,
luego
se retiraron uno a uno
enfurecidos hasta la locura
porque no fue bastante
popular para ellos
o impregnados de dulce menosprecio
por mi ordinaria falta de tinieblas
se retiraron
todos
y entonces,
otra vez,
junto a mi poesía
volvieron a vivir
mujeres y hombres,
de nuevo hicieron fuego,
construyeron casas,
comieron pan,
se repartieron la luz
y en el amor unieron
relámpago y anillo.
Y ahora,
perdonadme, señores,
que interrumpa este cuento
que les estoy contando
y me vaya a vivir
para siempre
con la gente sencilla.

No más miedo

Los días iban convirtiéndose sin querer en tiempo masticado y vomitado con arcadas de tristeza. Lo peor de aquellas tardes era, sin duda, el hastío inevitable, la inexistencia de color, la angustia del tiempo que pasa y no se espera nada de él.  Eran las siete de la tarde cuando detuvo la mirada en su reloj y esperó. Estaba inquieto, intranquilo. Sintió como sus músculos se contrajeron en un segundo. Se redujeron a pequeños y diminutos tendones, arterias y venas por las que circulaba la sangre y notaba el palpitar de sus temores: estaba totalmente paralizado, bloqueado: muerto de miedo.  Era un miedo con todas las letras, personificado; casi podía tocarlo, sentir sus piernas, y sus ojos y su saliva. Podía escuchar en sus entrañas como el miedo se tragaba sus vísceras y trituraba sin piedad sus nervios. Sufría con él y sentía como le iba devorando por dentro. Ese miedo podía llamarse amor o compromiso o muerte. Y fue entonces, cuando al escuchar su nombre y se dirigió a la puerta, supo que había llegado la hora de vaciar el alma, de escupir a Don Miedo para siempre, de sentir indiferencia y de llenar su hastío de valentía y de esperanza.


miércoles, 18 de enero de 2012

Buenas gente!! Bienvenidos a mi pequeño rincón de la palabra, la reflexión y la poesía. En este lugar compartiré retales y trozos de pensamientos que, de alguna manera, han influido en mí y pertenecen por lo tanto a mi forma de ver, pensar y sentir la vida. Textos propios, de otros autores, artículos, ensayos.
Lo más interesante de la vida, es el aprendizaje continuo y permanente de cada experiencia, de cada error, de cada persona y de cada momento, por eso, espero que APRENDAS con lo que, desde mi humilde posición, plasmaré en este muro de sueños. Y tampoco faltará la música, tan importante en mi vida!! Así que ponte cómod@ y bienvenido al "eco de mi sombra".

EL HOMBRE MASA

El hombre masa es el hombre cuya vida carece de sentido, de proyecto y va a la deriva. Por eso no construye nada aunque sus posibilidades, sus poderes sean enormes.
Masa es todo aquel que no se valora a sí mismo por razones especiales, sino que se siente "como todo el mundo" y, sin embargo, no se angustia, se siente bien al sentirse idéntico a los demás.
Existen dos clases de personas: las que se exigen mucho y acumulan sobre sí mismas dificultades y deberes y las que no se exigen nada especial, sino que para ellas vivir es ser en cada instante lo que ya son, sin esfuerzo de perfección sobre sí mismas.
La masa arrolla todo lo diferente, egregio, individual, calificado y selecto. Quien no sea como todo el mundo, quien no piense como todo el mundo, corre el riesgo de ser eliminado. Ese "todo el mundo" es la masa.
Por lo pronto, somos aquello que nuestro mundo nos invita a ser, y las facciones fundamentales de nuestra alma son impresas en ella por el perfil del contorno como por un molde. Vivir no es más que tratar con el mundo.(...)
Existir es resistir, hincar los talones en tierra para oponerse a la corriente. En una época como la nuestra de puras corrientes y abandonos es bueno tomar contacto con hombres que no se dejan llevar.
La historia es la realidad del hombre. No tiene otra. En ella se ha llegado a hacer tal y como es. Negar el pasado es absurdo e ilusorio, porque el pasado es "lo natural del hombre".(...)


                                   Extraído de "La rebelión de las masas" de Ortega y Gasset.